Herbalife comparte consejos para adaptar la alimentación a cada estilo de vacaciones

La Organización Mundial de la Salud, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición y la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria coinciden en la importancia de mantener una alimentación variada y equilibrada, una adecuada hidratación y un estilo de vida activo también durante el verano

El verano suele venir acompañado de cambios en las rutinas diarias. Las vacaciones, los viajes, las comidas fuera de casa y unos horarios más flexibles hacen que los hábitos alimentarios también se adapten a esta época del año. Ya sea disfrutando de un buffet libre en un hotel, descubriendo la gastronomía local, practicando deporte al aire libre o pasando un día en la playa, cada plan vacacional plantea situaciones diferentes a la hora de elegir qué comer y beber. Consciente de que no existe una única forma de disfrutar el verano, la compañía especializada en nutrición y bienestar, Herbalife, comparte una serie de recomendaciones para ayudar a mantener una alimentación variada y equilibrada, adaptando los hábitos saludables a os distintos estilos de vida y planes veraniegos sin renunciar al disfrute.

Las recomendaciones de organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), ponen de manifiesto que mantener una alimentación variada y equilibrada, una correcta hidratación y un estilo de vida activo son pilares fundamentales para cuidar la salud durante todo el año, también en verano. 

Aunque durante las vacaciones es habitual modificar los horarios, comer con más frecuencia fuera de casa o cambiar la rutina de actividad física, los expertos recuerdan que la flexibilidad no tiene por qué estar reñida con el bienestar y que adaptar los hábitos a cada situación permite disfrutar del verano de una forma más equilibrada.

«Cada verano es diferente, igual que cada persona. Algunos organizan rutas de senderismo, otros buscan descubrir nuevos restaurantes y muchos simplemente disfrutan del descanso junto al mar», comenta Florencia Braga Dietista-Nutricionista y gerente sénior de Asuntos Científicos para EMEA en Herbalife. «Entender estos diferentes estilos de vida nos permite ofrecer recomendaciones prácticas y realistas para que cualquier persona puede cuidar su bienestar independientemente de cómo elija pasar sus vacaciones».

El que improvisa: «Ya comeré cuando encuentre algo abierto»
No necesita itinerario cerrado ni sabe dónde va a comer dentro de dos horas. Para él, lo importante es aprovechar el momento y dejar que el día le sorprenda. Es el que termina comprando un bocadillo en una estación de servicio, una pieza de fruta en un mercado local o picando cualquier cosa entre una actividad y otra porque «no había tiempo para parar».

Precisamente por esa espontaneidad, conviene llevar siempre algún snack saludable como fruta, frutos secos o yogur, además de una botella de agua reutilizable para evitar que el hambre o la sed acaben condicionando las elecciones alimentarias hacia productos con escaso valor nutricional.

El amante del buffet libre: «Si está incluido, hay que catarlo»
Su primera parada al llegar al hotel no suele ser la piscina, sino el restaurante. Fruta, embutidos, bollería, tortillas, arroces, postres… Para este veraneante, el buffet es casi una atracción turística. La variedad es una oportunidad para construir un plato equilibrado, pero también una invitación a servirse más de lo necesario. 

 Una estrategia sencilla consiste en recorrer primero toda la oferta antes de servirse, priorizar verduras y hortalizas, escoger fuentes de proteína como pescado, huevos o carnes magras, completar con cereales integrales cuando estén disponibles y reservar las «tentaciones y caprichos» para pequeñas cantidades.

El deportista: «En vacaciones también se entrena»
Mientras otros buscan una hamaca, ellos ya han localizado la ruta de senderismo, el carril bici o el lugar perfecto para nadar al amanecer. Su alimentación suele girar en torno a alimentos que aporten energía y favorezcan la recuperación, como frutas, cereales integrales, yogur, frutos secos o fuentes de proteína de calidad. 

Mantener una buena hidratación es especialmente importante cuando la actividad física coincide con las altas temperaturas.

El foodie: «No hay mejor recuerdo que una buena comida»
Antes de reservar un hotel, probablemente ya ha guardado una lista de restaurantes. Le entusiasma descubrir mercados locales, recetas tradicionales y productos de temporada. 

Compartir platos, disfrutar de las especialidades típicas y combinar experiencias gastronómicas elaboradas con opciones frescas durante el resto del día permite saborear el destino sin perder el equilibrio alimenticio.

El excursionista: «Hoy solo son 10 kilómetros… más o menos»
Pasa más tiempo caminando que sentado y suele comer donde le pilla la hora. Los alimentos fáciles de transportar, como fruta, frutos secos sin sal añadida, bocadillos preparados en casa o barritas de cereales, se convierten en sus mejores aliados para mantener la energía durante toda la jornada. Llevar suficiente agua es tan importante como elegir un buen calzado.

El habitual del chiringuito: «Mesa para dos… mirando al mar»
Para este perfil, el sonido de las olas siempre acompaña a la comida. Pescados a la plancha, mariscos, ensaladas, gazpacho o una ración para compartir forman parte de su verano ideal. Elegir preparaciones sencillas y priorizar el agua como bebida permite disfrutar de la experiencia sin renunciar al placer de comer frente al mar.

 «Las vacaciones son para disfrutar, no para seguir normas estrictas. Adoptar pequeñas decisiones saludables adaptadas a cada situación permite mantener el bienestar sin renunciar a la experiencia gastronómica y social que caracteriza al verano», concluye Florencia Braga.

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